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¿Es correcta la frase haiga sido como haiga sido?

La expresión coloquial haiga sido como haiga sido, variante del español estándar haya sido como haya sido, es una construcción con la que se le indica al interlocutor que el discurso siguiente es el resultado o la consecuencia a los que se ha llegado con independencia de las circunstancias o causas previas que los provocaron: Fue justamente en una entrevista posterior y después de que el instituto electoral avalara su triunfo, el exmandatario fue cuestionado por la legalidad de su victoria electoral, debido a las miles de protestas que había, así como las acusaciones de fraude, a lo que el entonces presidente respondió que como dicen en su pueblo él ganó “haiga sido como haiga sido (Redacción, “El origen del ‘Haiga sido como haiga sido’ de Felipe Calderón”, El Heraldo de México (06/09/2020), en línea: https://heraldodemexico.com.mx/); Pero por fin, se le dio. Por no sabemos qué maravilla de milagro se decidió por fin el señor Alcalde a dar este paso. No nos meteremos a averiguarlo, porque haya sido como haya sido, lo interesante es que se dote de uniformes a los gendarmes [Yayo, “Con el dedo en la llaga”, El Porvenir (07/08/1925)]. Como se observa en estos ejemplos, se trata de una expresión concesiva reduplicativa, en la que la construcción haiga sido como haiga sido, o haya sido como haya sido, indica que pese a la existencia de posibilidades alternativas o de una consecuencia lógica diferente, ninguna de ellas supuso un auténtico obstáculo para la realización del hecho resultante.

Desde el punto de vista gramatical, se trata de estructuras muy extendidas en la oralidad, en las que se repite un verbo en subjuntivo con un relativo intercalado, como sea quien sea, sea como sea, vaya donde vaya, las cuales han sido denominadas concesivo-condicionales universales, y cuyo “carácter concesivo viene determinado por esa condición de posible obstáculo resuelto de antemano” (Luis Flamenco García, “Las construcciones concesivas y adversativas”, Gramática descriptiva de la lengua española, Ignacio Bosque y Violeta Demonte [coords.], Madrid: Espasa, 1999).

Es interesante advertir que ya desde el latín se documenta la construcción equivalente quidquid erat [haya sido como haya sido], la cual aparece en Casina, comedia de Plauto (s. II a.C.): OL: Profecto hercle non fuit quicquam holerum, nisi, quidquid erat, calamitas profecto attigerat númquam. ita, quidquid erat, grande erat [Olimpión: Ciertamente por Hércules no era cualquier hortaliza, a no ser que, haya sido como haya sido, en efecto la plaga nunca la alcanzó. Así que era grandiosa, haya sido como haya sido]. Estructuras similares están recogidas en A Latin Dictionary (Oxford: Clarendon Press, 1968), de T. Lewis y C. Short, el cual consigna quidquid de la siguiente manera: “quis-quis, quaequae, quodquod, and substantive quicquid, quidquid, relative pronoun whoever, whosoever, whatever, whatsoever, every one who, each, every all” [quis-quis, quaequae, quodquod, y el sustantivo quicquid, quidquid, pronombre relativo quienquiera, cualquiera que sea, lo que sea, sea como sea, de ninguna manera, todo lo que, todo aquel que, todo].

Es importante señalar en primer lugar que no se registran todas las combinaciones posibles de palabras; en segundo lugar, este tipo de estructuras que pueden alternar con diversos verbos y tienen un menor grado de fijación son más propias de consignación y análisis en las gramáticas de la lengua. Los diccionarios consignan unidades léxicas, locuciones o expresiones cuyo grado de fijación es alto y su significado no es deducible de la suma de sus partes. En el caso de la expresión haya sido como haya sido, así como de su variante coloquial haiga sido como haiga sido, los elementos que conforman ambas construcciones poseen un significado transparente y composicional, por lo que su inclusión como entradas independientes en lexicones no resulta necesaria.

Desde un punto de vista sociolingüístico, el uso de haiga sido como haiga sido cumple una función enfática e irónica del sentido que tiene la forma estardar haya sido como haya sido, ya que permite no sólo restar sino minimizar la importancia de las circunstancias previas de un hecho y centrar la atención en su resultado o estado final. Por lo regular, la construcción se emplea por hablantes que reconocen la forma haiga como una variante no normativa y con la que concientemente confieren, como señalamos, un matiz irónico.

Haiga sido como haiga sido se popularizó en México tras las elecciones presidenciales del año 2006, en las que el entonces presidente Felipe Calderón la dijera ante medios de comunicación, como relata José G. Moreno de Alba en el texto “Haiga”, publicado en Minucias del lenguaje (México: Fondo de Cultura Económica, 1992):

HACE ALGUNAS SEMANAS, durante el noticiero más importante de la televisión, conversando con el presentador, uno de los más conspicuos políticos del país dijo con toda seriedad algo así como lo siguiente: “Haiga pasado lo que haiga pasado”. Creí que yo había oído mal. Sin embargo varias personas habían quedado igualmente sorprendidas, una de ellas un culto periodista que dedicó una de sus columnas al incidente. Ciertamente sabemos que el presidente Calderón había acuñado, a propósito de las pasadas elecciones, la célebre expresión “como dicen en mi pueblo: haiga sido como haiga sido”. El político del que hablo, ¿habrá glosado la célebre frase? Puede ser. No me dio sin embargo esa impresión.

La Academia Mexicana de la Lengua tiene las siguientes consideraciones sobre el vocablo haiga:

Más que de hablar de corrección o aceptación, en este caso conviene pensar la diferencia entre haya y haiga como una variación del registro lingüístico de cada hablante. La voz haya se prefiere en el habla culta, mientras que la forma haiga generalmente se utiliza en el habla popular o de baja escolaridad. Esto se genera porque es más sencillo decir haiga que decir haya.

La propagación de la forma haiga pudo haber sucedido debido a una analogía con los verbos que acaban en -er y en cuya terminación hay dos vocales juntas que se pronuncian en sílabas distintas, como caer o traer, las formas conjugadas de estos verbos colocan una g para evitar una secuencia formada por tres vocales /káia/ o tráia/: caiga, caigan, traiga, traigan. De esta manera, el verbo haber se pudo haber asimilado a las conjugaciones de caer o traer y por eso derivó en las voces haiga o haigan.

Esta respuesta fue elaborada por la Comisión de Consultas de la Academia Mexicana de la Lengua.

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