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¿De dónde viene la expresión echarse un caldo para hablar de tener un encuentro íntimo sin llegar al coito?

La expresión echarse un caldo, empleada en el español de México para aludir de manera coloquial y eufemística a ‘tener un encuentro íntimo sin llegar al coito’, puede explicarse a partir de una serie de asociaciones vinculadas con la noción de calor.

En el español general, como en muchas otras lenguas, existe una relación metafórica entre el calor y la excitación sexual. De ahí que expresiones como estar caliente o calentarse se utilicen con el sentido de ‘estar excitado’ o ‘excitarse’. El aumento de la temperatura corporal en estos casos es el punto de partida para usar expresiones con valor figurado, en los que la idea de ‘calor’, ‘caliente’ están presentes. Así la voz caldo, ‘líquido que resulta de cocer o aderezar algunos alimentos’, se ha asociado con la temperatura del cuerpo.

Desde el punto de vista etimológico, el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española (2026; en línea: https://dle.rae.es/), señala que caldo proviene del adjetivo latino caldus, variante del latín clásico calidus, ‘cálido, caliente’. Joan Corominas, en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (Madrid: Gredos, 1987), indica que antes del siglo XV el significado principal de caldo en español era precisamente ‘caliente’, y que no fue sino hasta el siglo XVI cuando la voz se especializó en el ámbito gastronómico para designar el ‘jugo o sustancia resultante de cocer ciertos alimentos’. De este étimo derivan asimismo caldear (‘calentar’), caldera y caldero, voces todas relacionadas con la idea de aumento de temperatura.

Conviene destacar que el verbo caldear desarrolló en el español general sentidos figurados como ‘excitar o apasionar el ánimo’, ‘animar o estimular’, tal como se observa en expresiones del tipo se caldeó el ambiente o se caldearon los ánimos. En el español de México, además, caldearse adquirió el valor específico de ‘excitarse sexualmente’, uso que aún se documenta en el habla coloquial contemporánea: Yo en la dirección de la secu porque me cacharon caldeando en las escaleras (X, México, 2020. Disponible en: https://tinyurl.com/36ux4fac).

La documentación histórica respalda la antigüedad de este uso en México. Según consigna Francisco Santamaría en su Diccionario de mejicanismos (2a. ed. México, Porrúa, 1974), el escritor José Joaquín Fernández de Lizardi, conocido por registrar el habla coloquial de su tiempo, emplea la voz caldo en El Periquillo Sarniento, de principios del siglo XIX, de la siguiente manera:

caldo: acepción propia de México hoy en completo desuso es la que El Pensador da en este pasaje del Periquillo, capítulo XIV, de la primera parte: este caldo es el manoseo que tienen los bailadores con nuestras hijas y mujeres, las licencias pasan mil veces de las manos a las bocas, convirtiéndose los manoseos claros en ósculos furtivos que los menos escrupulosas no llevan a mal, y las que se llaman prudentes y honradas disimulan y sufren por evitar pendencias.

El pasaje citado por Santamaría evidencia que muy posiblemente ya desde el siglo XVIII se había asentado el sentido referido en el español mexicano.

Esta respuesta fue elaborada por laComisión de Consultas de la Academia Mexicana de la Lengua.

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